sábado, 26 de junio de 2010

Le doy vuelta a los recuerdos para tratar de endulzarlos. A menudo me invade la nostalgia, esquivo los momentos sutilmente aunque es una guerra que siempre termino perdiendo. Esos pequeños instantes llegan a destrozarme. Inevitablemente caen gotas de memoria sobre las heridas recientes, y en el intento de cubrirlas con mis manos me dejo poco a poco la vida. A veces desearía no haber sido tan feliz contigo, poder agarrarme al odio, tirarte a la cara todos esas veces en las que me sentí pequeña... por más que busco, no encuentro rencor en todo lo que queda de ti en mí... ¿Cómo es posible que la felicidad pueda hacer tanto daño?

1 comentarios:

Esther Hhhh dijo...

Deberías cerrar el capítulo y aprender a vivir con ello.. La verdad es que yo no soy la mejor para decir esto. Pero es la verdad. Darle las gracias por lo que te dio y decirle "Hasta la vista" y luego seguir tu camino... Pero sí, como decía Sabina, "Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante" Los fantasmas que habitan en los espejos siempre reaparecen en nuestra memoria, y juegan con ventaja... El truco está en aprender a sonreir cuando vienen... Al final, se dan cuenta que resultan ridículos y se van.

Besitos

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